Respecto al bienestar animal en perros

Por Alfonso Sánchez Docente Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía

En la posmodernidad, cambios en las costumbres sociales han generado modificaciones sustanciales en la relación de los humanos con los perros, los que de animales de trabajo se trasformaron paulatinamente en una especie de valor afectivo, apreciada básicamente por el placer y diversión que constituye su compañía.

Paradojalmente, los cambios en la valorización y funciones que cumplen los perros, no han sido necesariamente acompañados con mejoramiento en las condiciones de mantención y resguardo de su bienestar y salud, persistiendo un importante debate y un caudal de declaraciones en relación con la relevancia del bienestar animal en especies de interés afectivo y de cómo generar las condiciones para concretarlo.

Resulta importante destacar que las definiciones de bienestar animal surgen por la necesidad ética de normar el trato o el cuidado de los animales de interés productivo, indicándose que el bienestar animal designa el modo en un animal afronta las condiciones de su entorno. Se señala que un animal está en buenas condiciones de bienestar si está sano, cómodo, bien alimentado, en seguridad, puede expresar formas innatas de comportamiento y si no padece sensaciones desagradables de dolor, miedo o desasosiego, siendo el paradigma del bienestar animal el principio de las “cinco libertades”.

Cabe destacar que la historia del ser humano pone de manifiesto que la manera en que se trata a los animales, responde a la concepción que tiene de sí mismo y de los seres vivos que lo rodean, lo que puede ir desde la convicción de la superioridad del hombre sobre los animales, hasta la idea de igualdad entre unos y otros. Las tendencias actuales que influyen en el tema del bienestar de los animales de compañía son: las concepciones filosóficas contemporáneas acerca del mundo animal; las distintas funciones especializadas que cumplen los animales de compañía en las sociedades modernas; los nuevos resultados de las neurociencias aplicadas a los animales; los estudios sobre la interacción entre el ser humano y los animales, y la relativamente nueva disciplina llamada etología de los animales de compañía.

Además, cabe consignar que cada vez más los conceptos de «salud» y «bienestar», ya se apliquen al hombre o a los animales, vienen asociados. Ahora bien: ¿son por ello indisociables, o incluso sinónimos? La reciente evolución del saber científico, empero, obliga a reconsiderar al alza la complejidad mental del animal y a reconocer en él la capacidad de sentir emociones, experimentar necesidades y acceder a un cierto grado de conciencia. La ciencia del bienestar animal tiene justamente por objetivo estudiar los estados psíquicos de los animales, así como sus mecanismos de adaptación a las condiciones que impone la domesticación. En espera de una aplicación global del concepto de «salud», que integre especialmente la salud mental, tanto en animales como en personas, la noción de «bienestar» seguirá siendo un elemento importante que añadir a las consideraciones sanitarias clásicas. De modo más general, esta asociación permite alimentar una reflexión ética sobre el uso del animal por el hombre, y por consiguiente adaptar mejor las decisiones que como sociedad tomamos en la materia.